domingo, 25 de octubre de 2009

Juego de Talento: impulso a los videojuegos mexicanos


Por: Jenyffer del Castillo Moreno

México nunca suele pintar en buenas cifras para algún tema de tecnología. Sin embargo, es considerado como el mejor país de América Latina gracias a su alto potencial en ventas de videojuegos con más de 670 millones de dólares.

Con toda esta revuelta, se pretende poner en marcha un proyecto llamado Juego de Talento, dirigido por Gabriel Grinberg, con el fin de impulsar la industria interactiva de los video. En el 2007 se empezó a trabajar con la secretaría de Economía para impulsar el proyecto dentro de Prosoft (Programa para el Desarrollo de la Industria del Software) cuyo objetivo es impulsar la creación de programas y aplicaciones de los mexicanos, incluyendo el software que da vida a un videojuego.

Lo que hace Juego de Talento es hacer cada año concursos de proyectos de videojuegos y animación digital para identificar los grupos que tengan el perfil para ser una empresa. Para el 2008 se recibieron 104 proyectos y se empezó a trabajar con el 10 por ciento de ellos. Cada equipo cuenta con un estimado de 4 meses de desarrollo.


Uno de los equipos ganadores fue Pix-T Art con su proyecto Microbus Driver, el cual es una adaptación del juego Taxi Driver que salió en 1999, basado en la película del mismo nombre, pero con un toque mexicano, ya que se utiliza un microbús como vehículo. Esto es importante porque a diferencia de otros proyectos, este muestra una parte de la cultura mexicana y el estilo de vida de la mayoría de la población.

El costo de producción de los videojuegos está para PlayStation 3 alrededor de 15 millones y Halo 3 que costó 30 millones de dólares y todo esto por la gran cantidad de efectos visuales y las gráficas que utilizan. Los prototipos mexicanos los están valuando alrededor de 45 millones de pesos equivalente a 4 millones de dólares. Esto nos indica que los mexicanos dejarían mucho que desear con una producción básica a comparación a la competencia real.

Estoy de acuerdo con que se impulsen este tipo de empresas y proyectos, pero el hecho de limitarlos en tiempo y recursos, creo que si influye mucho en la calidad de producción y lo que afectaría en las ventas en caso de llegar a lanzarse el producto. No digo que no sea funcional si no que a la larga no sería muy sustentable. Si ya está todo puesto y en marcha, deberían hacer bien las cosas e invertir a lo grande para poder llegar a un buen mercado meta y que al mismo tiempo sea productivo al público mexicano. No se limiten en proyectos que prometen mucho, este vale la pena y México tiene el potencial y el talento para sobresalir.

4 comentarios:

  1. La noticia se publicó también en gamers.vg, recibiendo grandes comentarios:
    http://www.gamers.com.mx/noticias/66441_Juego_de_Talento_impulso_a_los_videojuegos_mexicanos.html

    ResponderEliminar
  2. Juego de Talento: el último fraude a los mexicanos en nombre del Bicentenario.
    http://gabrielgrinbergestafadordetalentos.blogspot.com/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi replica ante esta falsa acusación:

      http://www.gabrielgrinberg.mx/carta-abierta/

      Eliminar
  3. http://www.gabrielgrinberg.mx/carta-abierta/

    Cuando alguien acusa sin rostro ni nombre, es decir, cuando alguna persona sostiene que otro es un estafador sin dar pruebas comete una difamación. Es decir, miente. Por ese motivo me abstuve de comentar de manera pública los comentarios que se expresan en un blog que se titula “Gabriel Grinberg Estafador de talentos”. Un título fuerte para quien lo sostiene porque debería haberlo llevado ante la justicia solicitando un merecido castigo y una indemnización. Pero no fue así.
    Es muy difícil responder a quien no menciona quién es y se esconde detrás de una dirección de correo electrónica falsa, agazapado en el anonimato y en su cobardía.
    Lo que desde luego debería desacreditar sus afirmaciones de inmediato, ya que no se le debería de dar crédito a una persona que calumnia desde su esfera de anonimato, sin embargo, parece que existe una cierta propensión a sospechar de la integridad moral de las personas cuando se habla mal aunque los argumentos no sean creíbles, al parecer puede más una mentira que mil verdades.

    ResponderEliminar